Volando los cielos interiores

Nota del Autor:

Cuando supe que escribir no era volcar palabras en un lienzo, sino abrir el chorro caudaloso de la bendita inquietud, decidí que había llegado la hora de descorchar el tapón del interior.

Y aquí está, derramada con estética mi pequeña porción de consciencia a ritmo de compases musicales. Contada desde los apuntes de viajes inauditos donde abrí los diques de la contención emocional, revelando sus caudales con una mirada distinta y un oído diferente.

Por ellos viví inquietas esperas unidas a señales conmovedoras que cuando se descifraron, alcanzaron la nota musical. A las siete se llegó. Las topé de frente basándome en tres cosas: comprender que estaban en el interior, mantener la amplitud de miras y constatar la victoria por existir.

No pretendo airear aventuras heroicas o sucesos vertiginosos, sino narrar la odisea emocional hacia el sonido desde una concepción distinta, desde un paisaje impresionante que se halla dentro de cada uno. El sonido de la vida contiene las crónicas de  cada episodio por el que viajamos, pero sólo los osados lo entienden. El resto, simplemente, baila sus canciones.

Dejo al lector que decida si, cuanto describo, es un privilegio recorrerlo o una desbordada ilusión. Lo que determine será correcto.

Mientras se decide, revelaré los sonidos que nos enseñaron el arte de conocernos; también contaré de su posición geográfica, el lugar en que al subir el telón la nota resonó. Todo lo detallaré.

Tengo grabados en el alma cada uno de los enclaves. Están anotados uno tras otro, explicados cuándo sucedieron y cómo se vivieron.

Si esta odisea la describo con precisión, es porque he reunido las hojas manuscritas de mi cuaderno de campo donde todo quedó inmortalizado. Cada frase tuvo su momento único, su instante. Hasta redacté la brisa que desató el sonido como si fuera a contar el aleteo de la mariposa saliendo de la flor. Esta minuciosidad, ha permitido que lo uniera con lazos de seda a las notas musicales.

Lo he logrado enlazando todos los detalles. Con ellos, descubrí la universalidad de la música: la propia, la más intima. La que gira en la esfera de las emociones y hace resonar nuestro cielo interior.

 

Anthel Blau